Isabel
Saludos
Tengo cuatro hijos y una de mis hijas tenia muchas dificultades para concentrarse en la escuela, esto le traía muchos problemas, ella se deprimía, perdió el curso lectivo; yo también estaba desalentada. La lleve al psicólogo pero no tenía mejoría (debo aclarar que no tengo nada en contra de los psicólogos), ella no quería volver a la escuela.
Una vecina me dijo que la llevara a un grupo de oración que hacían los misiles, sinceramente yo no tenía mucha esperanza que ellos me ayudaran. Ellos dijeron que primero yo debía renunciar y revocar algunas cosas, como palabras negativas que yo hubiera dicho sobre mi hija, por supuesto que muchas veces yo frustrada le había enviado maldición y atado a mi hija sin querer. Cuando me explicaron pude entender, yo quise hacer todo lo que me dijeron, me enseñaron una oración de cosas de la mente, me indicaron que hiciera esta oración a mi hija todos los días, ellos me explicaron que eran versículos de la biblia y que era una oración guerrera.
A los quince días comencé a ver cambios en mi hija, yo estaba tan feliz que hacíamos la oración dos veces al día. Seguí orando y también me acercaba cada día a Dios.
Hace dos años mi hija en el último periodo escolar fue eximida de las últimas pruebas, por que sus notas eran suficientes.
Estoy tan agradecida con el padre celestial, que a todo el mundo le doy esa renuncia, no es ninguna cosa rara, ni mágica, ahora entiendo que hay autoridad en nuestra boca. Proverbios 18:21 y 6:2. Doy gloria a Dios, se acabaron esos días duros, las sesiones con los psicólogos y otras situaciones.
Isabel 40 años
Mariela
En una oportunidad y necesitaba $100 para participar en un programa de evangelismo en Guatemala. Yo quería ir, anhelaba ir hablar de Cristo a esas personas, pero no tenía ese dinero y faltaba pocos días para el viaje.
Le oré a mi Padre celestial más o menos así: Señor amo la gente que Tú amas, enviaste a tu Hijo a morir por toda la humanidad, yo quisiera hablarle a otros de Ti y de tu Hijo, si es tu voluntad que vaya a Guatemala por favor suple el dinero. En esa misma semana estaba en la peluquería, y una señora que estaba sentada a mi lado, empezó a compartir conmigo, solo le dije que yo le servía a Dios y les hablaba a las personas de su amor. Cuando me despedí de esa señora, se puso de pie y me dijo -“Quiero darle esta ofrenda, Dios dice que se la dé”, yo tome el dinero, le di las gracias y salí. Al llegar a mi casa recordé el incidente, revisé y eran $100, en aquel tiempo en el (2002) era suficiente dinero, nunca supe quien era la señora, ella tampoco sabía quien era yo; ni siquiera nos dimos los nombres. A veces he pensado que hasta podría ser un ángel que Dios llevo ahí.
Pude ir a ese hermoso país, pasaron cosas maravillosas, sé que Dios me uso para bendecir a muchos y yo fui de igual forma bendecida. He aprendido mucho que Dios se goza cuando amamos lo que él ama.
Mariela, 35 años.
Costa Rica
Marisol
Hola :
Quiero contar cosas hermosas que Dios ha hecho en mi vida.
Hace algunos años cuando pase una crisis económica estuve solicitando un trabajo, urgía de un salario para salir adelante con mis dos hijos pequeños. Cada vez que llegaba a una oferta laboral la persona que entrevistaba me decía que solo daban empleo a los nacionales, yo me sentía mal y presentaba mis documentos de identificación, pero igual no me contrataban.
Esta situación fue produciendo un resentimiento y gran amargura en contra de las personas que no pertenecían a mi nacionalidad.
Al llegar a los talleres que imparte la gente de misil me hicieron ver que yo estaba afectada por el rechazo, en ese momento yo me moleste y no lo acepte.
En una oportunidad Dios me permitió estar en otro país, me sentía muy feliz con la atención que recibí, me sentí amada. Eso fue tan hermoso que en una reunión Dios trajo a mi mente todo aquel resentimiento que yo sentía contra otras nacionalidades, lo que sentí en ese momento fue tan fuerte de parte de Dios, que pude entender que Dios quería que yo les pidiera perdón, en ese momento tuve que ponerme de pie y con lagrimas, pedirles perdón por que les había rechazado, aún sin haberlos conocidos.
Le doy gracias a Dios por haber tocado mi corazón y entiendo que los talleres que se imparten en Misil son buenos porque hacen que nos examinemos y nos llevan a renunciar a tantas cosas feas que tenemos dentro de nosotros.
Puedo decir que ese día que pedí perdón, Dios sanó mi corazón y también uso a esa gente y esos abrazos que recibí de parte de ellos fueron salud.
Que Dios los bendiga.
Atentamente.
Marisol, 33 años.
Heredia, Costa Rica.
Jacinta
Soy madre de una pareja de niños.
Mi hijo mayor comenzó a tener serios problemas de salud, el medico se extraño, dijo que eran enfermedades que normalmente le dan a los adultos.
Mi hijo empeoraba, yo estaba alarmada, le estaba pidiendo a Dios que por favor me ayudara. Cada día era peor, me hablaron del ministerio Misil, cuando uno esta así toca todas las puertas, yo agote otras opciones, pero nada daba resultado, mi pequeño de tres años estaba muy mal.
Finalmente llame a la gente de este ministerio, no llegaron cuando yo esperaba, ahora comprendo, después de unos días me llamaron, me dijeron que yo debía meterme en un ayuno, que ellos estaban ayunando y orando, y que vendrían a mi casa, unos días después llegaron 2 señoras y un señor, me llamo la atención la vestimenta que usaban, pantalones y faldas camufladas y camisetas verdes, me preguntaron si yo había entregado mi vida a Cristo, yo les dije que si, que yo era creyente, que no era muy involucrada en la Iglesia, pero Cristo Jesús es mi salvador.
Primero oraron por mí, dijeron que Dios mostraba que era algo de ocultismo y que había algo en los juguetes de los niños. Me pidieron permiso para revisar el cuarto de mi hijo, al rato uno de ellos trajo una caja grande con juguetes y los dispersaron en la sala, los tres comenzaron a buscar y revisar esos juguetes, yo no entendía mucho ¿Qué tenían que ver esos inofensivos juguetes con la enfermedad de mi hijo? Separaron unos juguetes, me hicieron preguntas, una de las señoras me pregunto si yo no había soñado algo, recordé que precisamente cuando me sometí al ayuno tuve un sueño, solo que pensé que no era nada importante, pero ese sueño daba vueltas en mi cabeza, soñé que en mi casa detrás de una puerta había un sapo muy grande, pero yo no le ponía importancia al sapo, pero en el mismo sueño escuche una voz que me decía “saca el sapo de tu casa porque esta aquí para hacerle daño al niño” cuando les conté el sueño ellos se alegraron y buscaron con mas precisión y efectivamente encontraron un sapito verde de hule, por cierto muy bonito, me explicaron algunas cosas y pidieron permiso para quemar ese juguete y otros tres. Yo les dije, hagan todo lo que Dios les indique.
Una de las señoras tomo a mi hijo, lo sentó en sus regazos y comenzaron a orar, mi hijo vomito casi instantáneamente, fue sorprendente ver el gran cambio que tubo mi hijo. Estoy segura que Dios sanó a mi hijo, yo no entendía mucho pero se que el tubo una liberación, y que hay cosas que están pactadas aún los juguetes.
Me preguntaron el origen de ese juguete, recordé que hacia casi el mismo tiempo que mi hijo comenzó a enfermarse, una sobrinita de mi esposo me llego a visitar a la casa y le obsequiaron ese juguete.
Ellos explicaron también que la sobrina nada tenía que ver, que ella no es culpable, que ella misma no sabe nada del asunto, que son cosas espirituales.
Jacinta R. 29 años.
Costa Rica






















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